domingo, 21 de febrero de 2016

¿Finales de abril?

Al ser narrador omnisciente se perfectamente lo que les paso a aquellos animalillos, entraron en un juego que no les correspondía, incluso se que uno de los dos cree arrepentirse…
El se dedico a poner barreras y barrotes por y para su libertad dejándola encerrada. Por ello, en el momento que ella salió, que dijo y que hizo, todo desapareció.
Ella se culpaba y se culpaba, hasta que recordando paisajes más bellos, se acordó de lo que le dijo, y vio que en aquel momento el estaba dejándola salir, el estaba quitando barrotes y así normal que se confunda, ¿no?
El se fue lejos, ella intento agarrarle, el ya se había ido, ella seguía colgando.
Que estúpido juego que se empezó en una cama en la que no debían haber estado. ¿Por qué no se le ocurrió nadie mejor? ¿Por qué se obligo a amarle? ¿Por qué no se durmió en vez de quedarse contando estrellas?
Aquella cama no debería haber sido ocupada por ellos dos, ella debería haberla ocupado con él, y él con ella. Que rabia que se confundieran de nombres y de miradas.
Se arrepiente, puede que no, pero la veo sufrir, recuerda cada segundito y cada beso y esto la mata.
Desde aquí, desde donde yo veo, todo está a oscuras y realmente ni siquiera yo, el Dios, el omnisciente el que supuestamente lo sabe todo, se que va a pasar con nuestros poco protagonistas.
Menuda intriga debe tener el lector, no te voy a chivar nada, lo que quieras saber ya lo descubrirás. No me veis, pero estoy. No me intentéis buscar porque no quiero que me conozcáis. No tenéis derecho a saber nada de mí. Que misterioso me creo…

Nuevas aventuras y protagonistas pronto. Por ahora quedémonos con la bailarina encerrada en la cárcel que se quemó por salir, olvidando poco a poco las horas y con el que de espejos va sobrado pero él sabe de lo que va todo esto (pobre, que se ha vuelto a encontrar con las esposas).

No hay comentarios:

Publicar un comentario