martes, 22 de marzo de 2016

Animalillos

Deberíais haberles visto, que postura, que sensación, menuda intensidad.
Caminaban, bueno, más bien corrían.
Les miraba como siempre a lo lejos, pensando “menudo problemita”.
Entonces me dije, estos dos se aman tanto que hasta yo lo siento.
¡Ay! Perdón, que no me he presentado, soy Charlie, el narrador de la historia. No me andaré mas por las ramas, iré al grano.
Estos son sin lugar a duda, sin vacilar un momento, mis favoritos.
Corrían entonces los dos bellos jóvenes hacia el bello lugar de paredes de negro donde les esperaba aquello. No imaginaban que todo fuese a ser como fue.
Saben, parecían ciegos, pero no de amor, no por Dios, sino de belleza, el uno por el otro y ellos entre el.
No queridos, no son egocéntricos no, pero así lo miraban todo.
No daban crédito de lo que acababan de ver, había sido una explosión, justo delante de ellos que había conseguido hacer que de ninguna manera volviesen a ser los mismos. En ambos existían aquellas imágenes desgarradoras y  vivas y penetrantes, hasta yo mismo me sorprendí y eso que he visto mucho.
Entre ellos nada volvería a ser lo que era porque habían compartido una intensidad superior a cualquier cosa, una verdad más grande que la vida, más dura que el amor.
Le dijo: “Suerte que pareces un hada” y respondió: “Encanto de bruja”
Y continuaron… “Hay personas que nacen muertas, yo me siento tan enfermo como parezco”

Y entonces contesto: “El sexo es una pequeña muerte, y amar un escozor continuo en el hombro derecho” 

sábado, 12 de marzo de 2016

¿Quién puede ser?

Un elemento de aire,
los besos del diablo,
la luz que comenzó todo,
el agua más pura bebida,
el ala más libre,
la piedra mas tropezada.

Como mujer vieja y arrugada
camina, mirando y decidiendo
la muerte de por quién
de todos,
sabia bruja terrestre,
esta no solo hace pócimas,
esta arrastra a la muerte con sus garras.

El suelo que pisa,
descalza,
es de esqueletos de locos
que un día la siguieron
perdidos y encantados por su manto.
Ninguno nunca se arrepiente,

porque ella no elige cobardes.

domingo, 6 de marzo de 2016

Manías

          Adoro desnudar cuerpos, quitar las capas y dejar a mis ojos contemplar el espectáculo.
Adoro, con mis manos, rozar dulcemente la carne ya abierta.
Adorno sentir la piel con mis labios y mis largas uñas.
Adoro desnudar cuerpos. 
            No me gusta que lo hagan por mí, no me gusta que no sea yo quien, a mi ritmo y manera,
                              descubra lo que bajo la ropa espera ser acariciado.
         Poco a poco esconder mis manos bajo una camiseta y por primera vez, 
         aunque sea la última, tocar esa piel nueva, 
que aunque sea siempre la misma cada poro es novedad. 
           Lentamente pero directa levantar la para ver un cuerpo bello que se deja mostrar y se deja tocar.
Descubrirlo, mirarlo, examinarlo, ojearlo, verlo delante de mí.
       El sentimiento de tenerlo en frente y que
      los pequeños defectos se conviertan en dioses a los que no podrás dejar de adorar.
     Romperlo es doloroso. Matarlo es terrible. Hacerlo común es triste.
Adoro desnudar cuerpos.
Y es una actividad maravillosa y estimulante.
       Adoro dibujar cuerpos, y soy yo quien les viste para desnudar los. 
O            Os acaricio para poder repasar vuestra figura y así crearos en un folio donde vuestro cuerpo será para siempre.
Adoso sentir y admirar el cuerpo.