martes, 22 de marzo de 2016

Animalillos

Deberíais haberles visto, que postura, que sensación, menuda intensidad.
Caminaban, bueno, más bien corrían.
Les miraba como siempre a lo lejos, pensando “menudo problemita”.
Entonces me dije, estos dos se aman tanto que hasta yo lo siento.
¡Ay! Perdón, que no me he presentado, soy Charlie, el narrador de la historia. No me andaré mas por las ramas, iré al grano.
Estos son sin lugar a duda, sin vacilar un momento, mis favoritos.
Corrían entonces los dos bellos jóvenes hacia el bello lugar de paredes de negro donde les esperaba aquello. No imaginaban que todo fuese a ser como fue.
Saben, parecían ciegos, pero no de amor, no por Dios, sino de belleza, el uno por el otro y ellos entre el.
No queridos, no son egocéntricos no, pero así lo miraban todo.
No daban crédito de lo que acababan de ver, había sido una explosión, justo delante de ellos que había conseguido hacer que de ninguna manera volviesen a ser los mismos. En ambos existían aquellas imágenes desgarradoras y  vivas y penetrantes, hasta yo mismo me sorprendí y eso que he visto mucho.
Entre ellos nada volvería a ser lo que era porque habían compartido una intensidad superior a cualquier cosa, una verdad más grande que la vida, más dura que el amor.
Le dijo: “Suerte que pareces un hada” y respondió: “Encanto de bruja”
Y continuaron… “Hay personas que nacen muertas, yo me siento tan enfermo como parezco”

Y entonces contesto: “El sexo es una pequeña muerte, y amar un escozor continuo en el hombro derecho” 

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