miércoles, 21 de septiembre de 2016

Rechazar el oro por el miedo más infinito.
No poder escapar de su encanto, pero no poder hacerlo.
No saber quién eres sin él, pero destrozarte por un sólo paso en aquel oasis.
No poder decir que si a un sueño por miedo a la pesadilla, la cual, no ha llegado, no tiene por qué llegar nunca, pero ese miedo, muestra las más tremenda de las decepciones y de las miserias.
Morir por el teatro y devolverle ecos en la sala, devolverle un “no” que jamás será “quizá”. Morir por el teatro y vivir solo para morir como uno más.
Dejar pasar la oportunidad de mi vida por una muerte viva, por una vida incompleta, por una vida fría y común (la enemiga de las palabras).
Llorar en carne viva movimientos que persiguen los escalones negros y las butacas llenas, llorar hasta hacerse uno con el escenario, llorar mientras suena un piano,

llorar.

martes, 13 de septiembre de 2016

Yo,
solo se de palabras, de mezclarlas y retorcerlas.
El me dijo que hablaba, que parece obvio, pero jamás escuché algo tan bello.
No me pude contener.
¿Y por qué debería?

Eramos música y palabra,
con una voz ronca y dura,
capaz únicamente de decir que sí,
y con eso temblaba tanto que el mundo se derrumbaba.

Acaba de llegar,
ha surgido, fluido y vacilado el contorno.
Éramos, poco a poco y de mucho a tanto.
Directo y rápido que suena muy suave.

Un rincón de entre miles, un lugar donde no dormir.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Diálogos parte 1

- Me cuesta creer que se arte lo que sube a estos sitios.
- Deja ya el tema
- Esta bien. No tienes respuesta.
- Claro que no la tengo, pero me aburre oírte hablar todo el rato de lo mismo.
- Pero, ¿qué quieres? Estoy sola.
- Que pesada eres tía.
- ¿Te avergüenzas de mi?
- No.
- ¿Y por qué me escondes?
- Pensaba que ya lo habías superado.
- Si, pero eso no quita que tenga una duda. Contesta.
- ¿Por qué sientes que te esconda?
- Contesta.
- Esa es mi respuesta.
- Esta bien... Nunca me besaste en público.
- ¿Solo es eso?
- ¿Te parece poco?
- Pues... no, es cierto.
- ¿Estas enamorado?
- Si.
- Pues déjame en paz. 
- No quiero.
- ¿Por qué? Que dirías si te digo que me das asco, que verte sentir me repugna y que tu sudor es el olor que mas tiempo se mantiene en mi piel y que es con el que peor convivo.
- ¿Lo dices en serio?
- A veces.
- ¿Por qué me lo cuentas?
- Porque quiero y porque debes saber que te odio. 
- No me odias.
- Y tu que sabrás si ya ni me miras cuando me hablas.
- Lo siento.
- No me sirve. Adiós. 
- Espera.
- Sino es para decirme algo que me haga cambiar de opinión cállate.
- Te amo.
- Tarde, muy muy tarde. Cuando vuelva la persona a la que quería me avisas.