jueves, 27 de octubre de 2016

Un pseudoadiós

Llevo pensando en escribirte desde que te fuiste al infierno
Al que no te fui a ver, ni te irán a ver.
Un billete de no retorno, una carta con olor a noches de septiembre.
Es como si te hubieras ido a la boca del lobo y no hubieras vuelto,
Que bien... ¿No vas a volver? 
Aquí nunca se cumplen los sueños.
Estoy exagerando porque eso hacen los poetas,
Nunca te quise.
Mentira

Quizá algún día me vuelvan a buscar las cosquillas
Que no encontraste.

Y ahora con mi imagen realmente borrosa en tu cabeza
Lees esto y no entiendes, y sí va por ti (o quizá va por mi)
(Y no te quieres tirar a la piscina pero estás enamorado de mis palabras)
Y no lo entiendes porque no me estas mirando a los ojos
Y no puedo hacer magia por muy bruja que sea.
No puedo derretirte con agua,
Ya ni siquiera puedo derretirte con versos,
Pero tampoco quiero.
Al fin y al cabo, el olvido más fácil es cuanto más te mientes.
Y tu no estás enamorado de mi

No esperes que se acerque a ti una ciudad tan grande
Pero no dejes que te engullan raíces,
Pues estas alimentan al árbol no las matan,
No te mates más.
Ilusiones de ilusos que nunca vuelven.
Pelea, ¿no?
Si te acuerdas de lo que fue echar de menos,
De que amar es querer volver a levantarse,
De que te pre quería,
De que tu casa vacía era …
Si te acuerdas de todo esto,
Aunque hayan cambiado los tiempos verbales

No entiendo como no me miras a la cara cuando te hablo.
Los cobardes no pelean

No hay comentarios:

Publicar un comentario