jueves, 24 de noviembre de 2016



                                                                                                                                                                Me siento literalmente destruida. Como arroyada por una tristeza pura pero desconocida
Un mal cuerpo continuo, como si me estuviera vomitando por dentro. Mi cuerpo me está torturando por no resolverme, por no resolverte.
Siento, pena de mi misma que no ríe, pero tampoco llora.
                                        Me siento sola, incómoda con todos, inundándome por dentro de dolor, aposta o sin querer, ¿qué cambia eso?
Echar de menos a algo que no existe duele por dos, una por mí y otra por mí, para no quedarme corta.

Destruida es la palabra que mejor describe la fortaleza tras la guerra, pues eso conmigo, siendo las noches la guerra, la fortaleza yo misma. 

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Echo de menos cuando bañabas con un gemido el silencio de un búnker.
Dejabas correr todo tu ser miles de veces, en miles de poros, en miles de pensamientos, en miles de pequeños tus que besaban miles de veces mi yo.
Que débil me sentía cuando no podía más, cuando sólo había dos opciones o que me estallara el pecho en mariposas o que me arrancara la piel.
Aquel momento en que nos encontrábamos transpirando el sudor del susurro y el aroma del secreto. Expresar esa catarsis es difícil de explicar si no lo explico con miradas.
Caliente, arropada, tu boca se abría a la mía.
Todo es poco.

Buceábamos entre impredecibles mareas, escalamos la montaña del agudo, y volamos sobre la cama, donde, pobres caímos, jóvenes, desnudos, polvo.